Miami, FL, martes 21 de julio de 2026. El Mundial de Fútbol 2026 no solo dejó momentos memorables dentro de la cancha. También se convirtió en uno de los mayores motores de actividad económica para Estados Unidos y, en particular, para ciudades anfitrionas como Miami.
Según estimaciones dadas a conocer por Brian Moynihan, presidente y CEO de Bank of America, la Copa Mundial de la FIFA generó alrededor de US$20.000 millones en actividad económica dentro de Estados Unidos, aproximadamente la mitad de los US$40.000 millones que habría producido el torneo a nivel mundial. El ejecutivo afirmó además que el extraordinario nivel de asistencia y gasto de los aficionados no lo sorprendió, pese a los elevados precios de las entradas, al considerar que el Mundial moviliza millones de viajeros dispuestos a invertir en una experiencia única.
El impacto económico se reflejó en prácticamente todos los sectores vinculados al turismo y el consumo: hoteles, restaurantes, bares, comercios minoristas, transporte y entretenimiento registraron un importante incremento de actividad durante las semanas del campeonato. Datos del Bank of America Institute muestran que el gasto presencial con tarjetas de crédito y débito aumentó más de un 6% en las ciudades sede, impulsado especialmente por visitantes provenientes de otras regiones, cuyo consumo creció cerca de un 17% respecto al año anterior.
Miami, una de las grandes beneficiadas
Dentro del grupo de ciudades anfitrionas, Miami figuró entre las que registraron uno de los mayores incrementos en el consumo durante buena parte del torneo. Bank of America identificó a Miami, junto con Kansas City y Los Ángeles, entre las ciudades con mayor crecimiento del gasto durante las fases iniciales y de eliminación directa del campeonato.
La celebración de partidos de alto perfil atrajo miles de aficionados internacionales que aprovecharon su estadía para disfrutar de la oferta gastronómica, hotelera y comercial del sur de Florida. Restaurantes, bares deportivos, centros comerciales y zonas de entretenimiento como Brickell, Wynwood, Miami Beach y Downtown experimentaron un importante aumento en la afluencia de visitantes.
El beneficio también alcanzó al vecino Broward County, donde numerosos aficionados eligieron hospedarse debido a la alta demanda hotelera en Miami-Dade. La ocupación hotelera y los ingresos por habitación crecieron de forma significativa durante un período que tradicionalmente corresponde a la temporada baja para el turismo en el sur de Florida.
Mucho más que un torneo deportivo
El Mundial volvió a demostrar que los grandes eventos deportivos se han convertido en poderosos motores económicos para las ciudades anfitrionas. Más allá de la venta de boletos, millones de visitantes generan un efecto multiplicador que beneficia a miles de pequeñas y medianas empresas, además de grandes cadenas hoteleras, restaurantes, comercios y servicios turísticos.
Brian Moynihan destacó que el nivel de gasto observado durante el campeonato confirma la fortaleza del consumidor estadounidense y el enorme atractivo internacional que sigue teniendo Estados Unidos como destino para grandes eventos deportivos. Incluso señaló que las estimaciones de Bank of America no incluyen completamente el gasto realizado por visitantes extranjeros, por lo que el impacto económico total podría ser aún mayor.
Para Miami, el Mundial representó mucho más que la organización de partidos de fútbol. La ciudad aprovechó una vitrina global para reforzar su imagen como uno de los principales destinos internacionales para el turismo, los negocios, las inversiones y la organización de grandes eventos. El éxito alcanzado durante la Copa del Mundo consolida su posición como una metrópoli capaz de atraer millones de visitantes y generar importantes oportunidades económicas para toda la región del sur de Florida.








