Miami, FL, 21 de abril de 2026.
En el Faena Forum, en Miami, se llevó a cabo una conversación que puso en el centro el papel del fútbol como un lenguaje universal capaz de conectar culturas, comunidades y visiones de futuro. El encuentro, junto a Matt Haggman y miembros de la comunidad Faena Rose, sirvió como antesala a uno de los eventos más relevantes del deporte global: la Copa Mundial de la FIFA 2026.
A medida que se acerca el torneo —que tendrá lugar en Canadá, México y Estados Unidos—, el trabajo conjunto con las 16 ciudades anfitrionas se ha convertido en una prioridad estratégica. El objetivo no es solo garantizar una experiencia memorable para los aficionados, sino también generar un impacto duradero en las comunidades locales. En este escenario, FIFA World Cup 26 Miami Host Committee jugará un papel clave, con la ciudad preparada para albergar siete partidos dentro de esta celebración global.
La elección de Miami no es casual. La ciudad encarna, quizás mejor que ninguna otra, el espíritu contemporáneo del fútbol: un cruce de culturas, identidades y relatos que encuentran en el deporte un punto de unión. En palabras compartidas durante el encuentro, Miami representa ese “melting pot” donde la pasión por el fútbol trasciende fronteras y se convierte en una experiencia colectiva.
El espacio también permitió reflexionar sobre la importancia de construir experiencias más allá del terreno de juego. Iniciativas como el FIFA Fan Festival buscan ampliar el alcance del torneo, acercándolo a públicos diversos y generando espacios de encuentro que van más allá de los estadios. A esto se suman programas de base que promueven el acceso al deporte, asegurando que niños y jóvenes de todo el mundo tengan la oportunidad de jugar, soñar y proyectarse a través del fútbol.
El evento contó con el impulso de figuras clave como Alan Faena, fundador y presidente de Faena Group, y Pablo Deritis, cofundador y presidente de Faena Rose, quienes han apostado por generar espacios de diálogo donde convergen cultura, empresa y comunidad.
Más allá de los discursos institucionales, la conversación dejó una idea clara: el fútbol no es solo competencia, sino también alegría, conexión y construcción colectiva. En un mundo marcado por diferencias, el deporte sigue siendo una de las pocas plataformas capaces de reunir a millones de personas en torno a una emoción compartida.
Con la mirada puesta en 2026, Miami se perfila no solo como sede, sino como símbolo de lo que el fútbol puede llegar a ser: un puente entre culturas, una celebración global y una oportunidad para dejar huella tanto dentro como fuera de la cancha.








